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Mostrando las entradas de junio, 2013

[Mexicali, Baja California]

Todo comenzó con una comida de negocios, después de un largo viaje. Y terminé así en la carretera, viendo al sol huir, mientras yo huía también rumbo al aeropuerto. Y cerré un buen negocio... Un día muy productivo con una espectacular vista.

[contar ovejas negras]

Vivo en un mundo de casualidades. Todo a sido casual y cotidiano, y siempre esas casualidades se vuelven contradictorias y rebeldes, siempre analizando qué fuerzas incomprensibles me llevaron a ese punto, porque he bregado por alcanzar ese punto minúsculo, habiendo estado rodeado de tantos puntos más brillantes y más claros. Y eso es lo que no comprendo, mi mundo es indefinible, incomprensible, sólo latente en el mismo universo que confunde y arrastra lo que es tradicional, un mundo donde no cabe lo extraordinario, y es un transgresor de las normas quien se aferra a romper la naturaleza de lo ordinario- ¡es un ladrón!- podrán gritar y acusar, pero nunca podrán verme rendido o humillado. Soy la oveja negra de la familia, que no roba, no miente, no manipula, ni utiliza, pero en un mundo donde la honestidad es alarmante, y la verdad apenas una ficción, me dicen oveja negra porque tengo eso que en su interior, también quisieran tener, sólo soy yo mismo.
Seguiré siendo el mismo, que las c…

[la noche triste]

No se porqué me miraste, porqué me sonreíste, fue como un sueño cumplido, el primero de muchos que parecían brillar, pero fueron serpientes agobiando. No se cómo llegué a idolatrarte repentinamente, por tu locura desmedida, y tu obsesión compulsiva, esa, insana costumbre de creerte admirable, que yo te animaba o que tú me contagiabas. Ya hace más de tres años que concluyó mi horror, de ganarte el aplauso hipócrita, de pretender el garbo en las esquinas repletas de aserrín, de comprar la finura en los tianguis donde se tiran los sueños no correspondidos. ¿Qué pasó? Con tu bondad predicada, con esa esencia que parecía real y natural, y confundí torpemente, ingenuamente, sólo me llevó al destierro de mí mismo, dejé de ser yo, por brindarte lo que no merecías, y exigías como si fuera mi responsabilidad. Eras admirable en la ruina, en la manipulación y el rechazo, y asumí un papel de victimario, que me hiciste creer, en sólo unos meses, por un amor mediocre, que juraste, pero que guardaba…

[una narración extraordinaria]

No se que es lo que tengo en las pestañas y en la punta de mis labios, que siempre te pienso y siempre pronuncio tu nombre. No se que hay en mis desvelos y en mis insomnios que me faltan sueños siempre para soñarte, pero concuerdo que siempre es mejor admirarte mientras mi realidad persista por encima del delirio. Hay en mis manos esa estética que te dibuja. Que hace florecer naturaleza ya marchita. Que por primera vez, ansío el roce, el abrazo mutuo, el aprecio constante y latente. No puedo explicar esto que se atraviesa en cada insomnio; ni como explicarte lo que me motiva, pero una carta siempre podría estar cerca de decirte lo que me falta expresar. Y puedo describirte mi adoración de muchas maneras, pero sólo expresarla de la única forma que conozco hasta ahora. Y esa forma física, tangible, espiritual y humana, ya ha sido estilizada en tu cuerpo y tus labios. Lo demás que se narre será ordinario, nada será tan extraordinario.

[ode to my family]

Al fondo suena repetidamente una canción de esas que te hacen olvidar, como el efecto que el alcohol produce en la sangre, así con esa violencia se destierra toda esperanza. No se cual es mi nombre. No recuerdo que es lo que construyo. Ni siquiera recuerdo como llegué aquí, ¿Cuáles eran mis intenciones? Si había luz u oscuridad. Todo se repetía que pude aprenderme los versos, pero ahora que todo eso ha cambiado, he olvidado como empezaban y como terminaban, debo improvisar, quizá. Pero no soy bueno improvisando. Habrá algo que pueda hacer bien, sin recibir reclamos o insultos, siempre empeño mi palabra aunque sea destrozada con malicia, pues siempre fui destrozado y humillado, y me pude reponer del mal, del daño, sanar heridas y continuar. Incluso en aquellos días que me dormía sobre las canaletas de las banquetas, o en las incómodas bancas de un parque, sin compañía, tendido sobre el pavimento, mirando como las estrellas giraban sobre mí, y como la luna se burlaba de mi desgracia, p…

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