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[diario de un escritor en estado de ebriedad VI]

Y este nuevo amanecer, me parece conocido, lo he visto en otro horizonte, quizá en alguna otra mañana. Es que no he dormido aún, a pesar que el sol despunta. He escuchado el canoro idioma de las aves. Nada distorsiona mi visión. Reconozco esos colores, la flora, la brisa suave y la tempestad de luces que se agrupan en las calles húmedas cuando llueve, como cobardes ante la penumbra y hay quienes también esperan su guía.

¡Que bello amanecer! Lejos de la podrida ciudad.
La vida es maravillosa e inmensa. Y siempre se exhibe ante ti, como una seductora mujer que quiere violarte de maneras indescriptibles, ahí está siempre, desnuda, de piel suave, bronceada y exquisita, ante el adorno de deshechos y peste, entonces te das cuenta, que el podrido entorno, es lo que la hace bella, no sabes si en realidad posea tanta belleza. No sabes siquiera lo que significa la belleza, porque pasas tu vida entre complejos arquetipos que solo te hacen miserable, cuando querías motivarte de esa perfección in…

[belleza imaginada]

Tengo ese sentimiento de profunda extrañeza, de no pertenecer, de alejarme injustificadamente del mundo que me rodea. De no saber a dónde me dirijo o que rumbo está tomando mi vida.

Soy un viejo cansado y enfermo. Quejumbroso ante el mundo, un poco irracional y salvaje, todo lo que me apasionaba, hoy me parece demasiado ordinario, sigo en busca de nuevas experiencias, disfrutar otras locuras que incluso provoquen mi muerte, porque, al final del día, ¿Qué he hecho con mi vida? al envejecer no podré recordar aquello que me hizo feliz, ni podré pensar en todo lo que viví.

Más que vivir como exiliado, como un extranjero prisionero.

Y todo será hermosura y belleza imaginaria. La preciosa ficción que me hará sonreír en la decadencia de mi vida. Llorando todo lo precioso que perdí, todo lo hermoso que evité, todo aquella autosatisfacción vacía que consideré importante, pero que habré perdido por mi propia incompetencia. ¡Mentiré! Juro que mentiré en mi felicidad, mentiré en todo, tal vez, el …

[my life has been saved!]

Aunque parezca espectacular.
Tú salvaste mi vida. Tu salvaje entusiasmo por la vida, cuando yo, inmerecido por el halago y sorbiendo el reproche, como se bebe la amargura, me endulzó el labio estéril y ácido.

No es exageración. Que haya visto en ti, la salvación cuando era mi condena lo que me hacía idealizar cualquier atisbo de luminiscencia. Tu rostro. Que fue el brillo que guió mis ojos a buscar el origen de tanto fulgor.


Tú salvaste mi vida, esta vida que no pedí, esta vida que no quiero, esta vida que no disfruto.
Tu violenta motivación y el goce profundo por la vida, inundando de alegría el sentimiento más arisco que me abrigaba. Hicieron de mi salvamento una eterna ingratitud por todo, en cambio, torné mi espíritu rebelde a un ánimo postrado reverenciando esta dulce querencia desde tu grato salvamento.

Tu vasta y bella satisfacción ante la vida, con ese espíritu de soportar la contradicción, de alentar la rebeldía con tus ojos predilectos y hermosos, que tiñen la insurgencia f…

[ave libre]

Dices que soy tu ave predilecta, la más amada y admirada.
Dices que mi plumaje lucirá mejor en mi anatomía.
Porque soy tu gorrión, enfermo y hermoso.

Aprecias mi colorida cimera.
Pero la admiras detrás de las rejas.
¿Qué te impide darme libertad?
¿Acaso me amarás menos?

[la comedia negra de la puta y el recluta]

Se llamaba Sol, y no como Soledad de la canción de Joaquín Sabina y Fito Paez, había pasado por todas las armas de los reclutas, comenzó su carrera profesional curando heridas y terminó bebiendo whisky con el recluta más joven. Su mirada era radiante como la referencia de su nombre hacia el astro distante, empezó fumando y consumiendo aceite de Hachís, cuando en ese tiempo era sofisticado drogarse, sembraba amapola y marihuana, se carcajeaba cuando afirmaba que eran para sus reumas 
-Pero tú no tienes- le decían, y ella contestaba 
-¿Ves? Si funciona-.

Reía hasta que le dolía el estómago, pero era un chiste que perdía la gracia, cuando al pasar los años su salud deteriorada le impedía siquiera, reírse de sí misma, sus compañeros de trabajo afirmaban que había sido contagiada de sífilis, o de alguna enfermedad al haberse acostado con cualquiera de los reclutas que llegaban a sanarse y como agradecimiento le hacían el amor.

Sol no tenía amor propio, quizá, porque lo había dejado entre la…

[octubre]

Constantemente pensaba en ti.
Eres el arquetipo de heroína.
La sustancia adictiva de mi inconsciente.
Constantemente pienso, en todos esos meses de octubre que se quemaron.

Cuando empieza noviembre, siempre quiero que sea octubre de nuevo, porque, es el único momento en que tú me simbolizas, me significas y me admiras un poco.

Por eso es que el mes de octubre, es el destino de todos mis años.

El momento que me siento más vivo.
Y me haces vivir hasta que llega el próximo octubre.

[la promiscua]

Llegué a tu ausencia de cariño. Cercano al afecto. Lejano de lo emotivo.

Y es que la promiscua. Me busca como amante del peligro y mi locura. Pero yo no la quiero, rechazo su cuerpo etéreo. Aunque a veces satisfecha mi curiosidad por la promiscua vuelvo a mi vaguedad y sigo ausente de todo sentimiento por la promiscua y aquella mujer que procuraba todo en mí. Provocando el mismo sentimiento por ambas; la ausencia de todo lo que era para ellas. Eso que eran ellas, amor puro. ¿Pero como amar si me odio a mi mismo? 
Solo persiste la promiscua contra el asco de amar y ser amado.  ¿Porque quien amaría un enfermo como yo?

Es que eso del amor me parece absurdo en estos tiempo. Y si hay quien ama, y quien disfruta esa hermosa rebelión. Pero yo no. Yo disfruto la promiscua vida, la que de amor no muere, aquella promiscua de distintas mujeres, para no llorarle a nadie, ni esperar a nadie, la promiscua que me mata con sus amores multiplicados, la de los enfermos de su sexo, la que me tiene arrodi…

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