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[my life has been saved!]

Aunque parezca espectacular.
Tú salvaste mi vida. Tu salvaje entusiasmo por la vida, cuando yo, inmerecido por el halago y sorbiendo el reproche, como se bebe la amargura, me endulzó el labio estéril y ácido.

No es exageración. Que haya visto en ti, la salvación cuando era mi condena lo que me hacía idealizar cualquier atisbo de luminiscencia. Tu rostro. Que fue el brillo que guió mis ojos a buscar el origen de tanto fulgor.


Tú salvaste mi vida, esta vida que no pedí, esta vida que no quiero, esta vida que no disfruto.
Tu violenta motivación y el goce profundo por la vida, inundando de alegría el sentimiento más arisco que me abrigaba. Hicieron de mi salvamento una eterna ingratitud por todo, en cambio, torné mi espíritu rebelde a un ánimo postrado reverenciando esta dulce querencia desde tu grato salvamento.

Tu vasta y bella satisfacción ante la vida, con ese espíritu de soportar la contradicción, de alentar la rebeldía con tus ojos predilectos y hermosos, que tiñen la insurgencia f…

[ave libre]

Dices que soy tu ave predilecta, la más amada y admirada.
Dices que mi plumaje lucirá mejor en mi anatomía.
Porque soy tu gorrión, enfermo y hermoso.

Aprecias mi colorida cimera.
Pero la admiras detrás de las rejas.
¿Qué te impide darme libertad?
¿Acaso me amarás menos?

[la comedia negra de la puta y el recluta]

Se llamaba Sol, y no como Soledad de la canción de Joaquín Sabina y Fito Paez, había pasado por todas las armas de los reclutas, comenzó su carrera profesional curando heridas y terminó bebiendo whisky con el recluta más joven. Su mirada era radiante como la referencia de su nombre hacia el astro distante, empezó fumando y consumiendo aceite de Hachís, cuando en ese tiempo era sofisticado drogarse, sembraba amapola y marihuana, se carcajeaba cuando afirmaba que eran para sus reumas 
-Pero tú no tienes- le decían, y ella contestaba 
-¿Ves? Si funciona-.

Reía hasta que le dolía el estómago, pero era un chiste que perdía la gracia, cuando al pasar los años su salud deteriorada le impedía siquiera, reírse de sí misma, sus compañeros de trabajo afirmaban que había sido contagiada de sífilis, o de alguna enfermedad al haberse acostado con cualquiera de los reclutas que llegaban a sanarse y como agradecimiento le hacían el amor.

Sol no tenía amor propio, quizá, porque lo había dejado entre la…

[octubre]

Constantemente pensaba en ti.
Eres el arquetipo de heroína.
La sustancia adictiva de mi inconsciente.
Constantemente pienso, en todos esos meses de octubre que se quemaron.

Cuando empieza noviembre, siempre quiero que sea octubre de nuevo, porque, es el único momento en que tú me simbolizas, me significas y me admiras un poco.

Por eso es que el mes de octubre, es el destino de todos mis años.

El momento que me siento más vivo.
Y me haces vivir hasta que llega el próximo octubre.

[la promiscua]

Llegué a tu ausencia de cariño. Cercano al afecto. Lejano de lo emotivo.

Y es que la promiscua. Me busca como amante del peligro y mi locura. Pero yo no la quiero, rechazo su cuerpo etéreo. Aunque a veces satisfecha mi curiosidad por la promiscua vuelvo a mi vaguedad y sigo ausente de todo sentimiento por la promiscua y aquella mujer que procuraba todo en mí. Provocando el mismo sentimiento por ambas; la ausencia de todo lo que era para ellas. Eso que eran ellas, amor puro. ¿Pero como amar si me odio a mi mismo? 
Solo persiste la promiscua contra el asco de amar y ser amado.  ¿Porque quien amaría un enfermo como yo?

Es que eso del amor me parece absurdo en estos tiempo. Y si hay quien ama, y quien disfruta esa hermosa rebelión. Pero yo no. Yo disfruto la promiscua vida, la que de amor no muere, aquella promiscua de distintas mujeres, para no llorarle a nadie, ni esperar a nadie, la promiscua que me mata con sus amores multiplicados, la de los enfermos de su sexo, la que me tiene arrodi…

[la nausea según Sartre]

Como cuando sientes asco por todos y por todo. Como Sartre lo explica delicadamente en "La Náusea" que sigue siendo uno de mis libros favoritos sobre la porqueria de existir.

Últimamente. Siento mucho asco, habría acudido al médico para que me quitara el asco, pero, no era una enfermedad, me da asco vivir, me da asco existir. Muchas veces quisiera estar muerto. Dejar de existir. Pero soy un cobarde y detesto la cobardia. Pero tampoco tengo agallas para cambiar mi miseria.

Seré un bibliotecario odiando mi trabajo. Teniendo sexo intrascendente. Escribiendo novelas pésimas. Pero leyendo siempre buenos libros. Al final no sé, si llegaré a morir o los deseos suicidas van a superarme.
Quiero agallas para matarme.
Porque no tengo deseos de seguir viviendo.

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